martes, 10 de diciembre de 2013

LAS MONEDAS MÁS ANTIGUAS EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES DE LA INVASIÓN MUSULMANA (711)


En esta nueva entrada haremos un repaso general y sencillo a las más significativas monedas que circularon en el interior de la península ibérica desde antiguo y hasta la invasión musulmana en 711.

La introducción de la moneda en la península se llevó a cabo por los griegos y fenicios durante el siglo V a.C. a través de sus colonias en la costa mediterranea. Se podría decir que Ampurias -Emporitvn  - fue la primera ceca hispánica, comenzando a acuñar divisores del dracma a partir del 450 a.C. así como dracmas como el que se muestra abajo durante los siglos.III-II a.C. También hubo acuñaciones en Rosas -Rodeton-, la otra colonia griega en la Península.



Por su parte, los fenicios se habían asentado también en el Sur y Este de Hispana, estableciendo colonias como Agadir o Gades (Cadiz), Ibisim o Ebusus (Ibiza), Sexi (Almuñecar) y Malaca (Malaga). En todas ellas se acuñó moneda púnica, como óbolos de plata, y calcos de cobre y divisores. Abajo un escaso cuarto de calco de Ebusus;



Los fenicios también habían ocupado el norte de Africa, en Cartago, y desde ahí los cartagineses se habían dirigido también al Sur de la península, estableciéndose en la misma y fijando su capital en Cartago-Nova (la actual Cartagena), donde acuñaron siclos de plata como el que se muestra abajo, y calcos de cobre, con cabeza de su diosa Tanit. También existen otros con cabeza de Heracles y reverso con elefante.
Posteriormente tras las guerras púnicas y la invasión y posterior ocupación romana de la península, se inician una serie de acuñaciones propias, con leyendas ibéricas autóctonas, pero guardando la metrología romana y bajo su supervisión, aunque para la circulación interior. Son las llamadas monedas ibéricas o hispano-romanas, cuya acuñación se inicia hacia el año 120 a.C..Dentro de este grupo el tipo más común y extendido es el conocido como "jinete ibérico", con cabeza varonil en anverso y jinete y leyenda en caracteres íberos alusiva al lugar de acuñación en reverso, que muchos siglos después fue reproducido en las pesetas de la I República  en 1937 y en los céntimos del General Franco entre 1940 a 1953.

Mas tarde, las leyendas autóctonas se sustituyen por leyendas latinas y las improntas van dejando las representaciones masculinas y el típico jinete ibérico para representarse motivos más genuínamente romanos, con el busto del emperador de Roma en el poder. Se acuñan generalmente divisores de cobre, dupondios y ases principalmente y para uso local, como el que se muestra más abajo, pero también se acuñan en la península bajo el mandato de los primeros emperadores, sobre todo con Augusto y Tiberio, e incluso antes con Julio Cesar monedas como aureos de oro y denarios de plata propios de la metrópoli romana (Ver a este respecto la entrada Un raro y bonito denario de Augusto acuñado en Hispania);

Con el emperador Claudio (37-57 d.C.), desaparecen este tipo de emisiones locales o provinciales, al menos en Hispania, ya que práticamente se centraliza la emisión de la moneda de imperio en Roma. El circulante existente a partir de dicho momento será el que se importa desde la propia urbe romana, siendo sus tipos los típicamente imperiales. Sin embargo, en algunas circunstancias excepcionales se van a acuñar series específicas en nuestro territorio, como son las emisiones del general Galba momentos antes de su sublevación y durante la guerra civil del año 69 d.C. Es también de mencionar la existencia de diversas emisiones imperiales que hacen referencia a Hispania, como las del Emperador Adriano (117-138 d.C) con leyendas Hispaniae, Restitutori Augusti Hipaniae y la más escasa, cuyo sestercio aquí se muestra, Adventui Augusti hispaniae:

Durante los siguientes siglos, ya avanzadas las ocupaciones bárbaras en buena parte el antiguo territorio imperial romano del que formaba parte Hispania, la falta de numerario de metal noble se hizo patente, generalizándose al final del imperio la circulación de piezas, sobre todo sólidos y trientes de oro, a nombre los últimos emperadores, como este sólido-aureo de Honorio (393-423) acuñado en Mediolanum-Milan (MD), y que sería muy imitado en todos los territorios occidentales.

Asi a raíz del establecimiento en la península de los pueblos germanos (suevos, vándalos, alanos, godos) a partir del año 409, se inician una serie de acuñaciones de trientes de oro que se generalizan y tienen su mayor exponente en las emisiones visigodas, cuyos reyes serían los dueños y señores de Hispania durante los siguientes tres siglos (V,VI, VII) y hasta la invasión musulamana del año 711.- Es curioso que estos reyes sólo acuñaran los citados trientes o tremisis de oro, como el que se muestra a continuación, lo que hace pensar que existía suficiente numerario de cobre y bronce hispano-romano para servir a las pequeñas transacciones.

Lo que aconteció después del 711 de todos es conocido, pues se tardó casi ocho siglos en restablecer el orden cristiano contra la supremacía musulmana que se había adueñado de la península, dándose lugar a las acuñaciones medievales cristianas que fueron iniciadas por Alfonso VI el Bravo, tras la toma de Toledo en el año 1085 de nuestra era y que se pueden ver en Las emisiones del Reino de León (1065-1230) Las emisiones castellano-leonesas de la Edad Media.

miércoles, 20 de marzo de 2013

UN RARO Y BONITO DENARIO DE AUGUSTO ACUÑADO EN HISPANIA

Hace mucho tiempo que tengo en mi colección el denario que les presento a continuación. Siempre me cautivó especialmente, además de por su bonito retrato del emperador Augusto (27 ac/14 dc.), por su precioso reverso, con cuádriga sobre doble arco triunfal y acueducto aunque, hasta hace unos pocos años, no pude prestarle mayor atención y estudio. Ahora se que se trata de un denario que muy problamente fue acuñado en HISPANIA, concretamente según indican los estudios en COLONIA PATRICIA (lo que hoy sería Córdoba), allá por el año 16 antes de nuestra era. Su estado de conservación es bueno, aunque con algún resto de oxidación, y a ello hay que sumar que es un denario nada común.

El anverso presenta un soberbio retrato de AUGUSTO a derecha, con leyenda exterior S.P.Q.R (Senatus PopulusQue Romanum -Senado y pueblo de Roma) CAESARI AUGUSTO. Su peso 3,43 gramos de plata y 17 milímetros de diámetro. Cuño de reverso a las 7 h.


En el reverso, aparece la impronta de la alegoría de la diosa Victoria coronando al emperador, en una cuádriga sobre doble arco triunfal, y éste a su vez sobre puente o acueducto romano. Su leyenda, QUOD VIAE MUN SUNT, también exterior está abreviada;  la ley completa sería QUOD VIAE MUNITAE SUNT y se podría traducir de la siguiente forma:  "porque las vias han sido abiertas/habilitadas". Hace referencia a las medidas restauradoras de las vias o carreteras tomadas por Augusto al objeto de mejorar el sistema de calzadas romanas.

Parece ser que el puente representado podría ser el puente Milvium, ubicado en la Via Flaminia. la gran arteria que atravesaba el norte de Italia hasta Arminium y que cruzaba el Tiber por la parte norte de Roma.

La reseña histórica la encontramos con Dion Casio, historiador romano que alude en su "Historia de Roma" a la erección de estatuas conmemorativas y arcos triunfales llevados a cabo y financdas por el propio emperador en su propio honor en la Via Flaminia.

El DENARIO era una moneda de plata de la época de la República e Imperio Romano. Al inicio de su creacción, por el año 187 a.C.(se impuso sobre el didrachma o quadrigatus y sobre el victorianus, monedas de plata existentes hasta entonces), valia 10 ases, moneda de cobre base del sistema monetario romano, y su pero de 4,54 gramos  aunque más tarde, en el año 217 a.C.y, a raíz de la Lex Flaminia, su peso fue fijado en 3,90 gramos pasando a valer 16 ases. Así se mantendría hasta el año 64 en el que Nerón reducirá su peso hasta los 3,4 gramos. Las reducciones en el peso del denario continuarían hasta que bajo el reinado de Caracalla se introdujo el Antoniniano (hacia el 214), moneda también de plata que acabaría por sustituir completamente al denario.

Tal fue la importancia del denario en el mundo occidental, que nuesstra palabra "dinero" deriva del mismo, denominándose además así diversas monedas que se emitieron principalmente en la época medieval, primeramente bajo los califas y emires musulmanes ("dirhem"  de plata y "dinar" de oro) y despues bajo los monarcas cristianos (los dineros de vellón, de aleacción de plata y cobre).-

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La pieza aparece catalogada en COHEN 233. SEAR(Roman Coins) 1631.  SBY.233 .RIC. 144.

domingo, 13 de enero de 2013

LAS CONTROVERTIDAS CECAS DE MARCA "S" CON PUNTOS Y LOS TRES PUNTOS

Durante el siglo XIII aparecen las marcas de ceca S puntuada y los tres puntos ●●● de manera muy generaliza y no como variantes o excepción. Su correcta atribución a una ceca o taller ha sido un tema muy discutido y objeto de estudio por insignes numismáticos que han concluido en diversas teorías, aunque la más aceptada desde años es que se grabaron estos puntos junto a la S para diferenciar dos talleres o cecas diferentes que lógiamente comenzaban su nombre por S,  y las preferidas para ello han sido Sevilla y Segovia. Así lo estableció A. Orol Pernas, en su trabajo  Dos notas de numismatica: la ceca de tres puntos y la nueva acuñación de Enrique IV, entre otros.

 La ciudad a la que el citado autor atrbuye la marca de la S con puntos fue Segovia. a la que también atribuye los tres puntos, por cuanto estima y argumenta que con el tiempo y por razones de economía y espacio se dejó de grabar la S y solamente se marcaba con los puntos. Otros autores no han aceptado esta tesis, y señalan que la ceca es Sevilla en todos los casos, y que los puntos no indicarian otra cosa que marcas referentes a distintas emisiones, pero siempre de la citada ceca. Tambien están quienes piensan que la S con puntos designaría la ceca de Salamanca. La verdad es que después de darle muchas vueltas al asunto, y habiendo revisado múltiples piezas, mi  parecer es que don Antonio Orol estaba acertado en sus explicaciones (a pesar de la diferente opinion que aqui expuse en un primer momento);

Las piezas sobre las que aparecen estas marcas de ceca, son dineros de Alfonso X y su nieto Fernándo IV,y yo los agruparía en cuatro grandes grupos; dos bajo el rey Alfonso, a) punto sobre S y b) tres puntos sobre S, y otros dos bajo el rey Fernando, c) marca S sencilla, y d) tres puntos. Estas cuatro marcas representaría dos cecas, Segovia y Sevilla.

Si Segovia ya acuñaba moneda en los tiempos de Alfonso VII designando su ceca con el nombre completo de la ciudad, pero existen dineros de Alfonso VIII, con marca S, que se atribuyen -entiendo que correctamente- a Segovia, por cuanto por aquel entonces aún no se había ocupado la ciudad de Sevilla, cuya toma data de tiempos del rey Fernando III - El Santo- en el año 1248 y Salamanca no pertenecía a su reino, sino a de León, que por aquel entonces se hallaba bajo el reinado de Alfonso IX-. Del rey Santo no conocemos emisiones indiscutibles y con su sucesor, Alfonso X, ya aparece la marca S con y sin puntos. Si con Alfonso VIII Segovia ya acuñaba y marcaba con S, lo lógico es pensar que las siguientes acuñaciones de la ceca marquen igualmente con la letra S y la "nueva ceca"  marque con una S diferenciada o con cualquier otro signo, aunque si tenemos en cuenta que Sevilla, ciudad de gran importancia ya incorporada al reino fue para el Rey Sabio una especie de capital en toda regla en la que estableció de manera asidua su corte, muy probablamente la S se habría asignado a esta ciudad.
Dinero de Alfonso X, con marca S con punto
Sevilla


Ahora bien, como expuse la marca S aparece bajo Alfonso X bajo dos formas, bajo punto y acompañada de tres puntos. Quizas la marca del punto sobre la S fuera una manera de diferenciar la nueva ceca de la antigua S de Segovia, cuya marca pasó a ser la S y los tres puntos al objeto de evitar confusiones.  Deberíamos pues identificar la S puntuada, a Sevilla y la S con los tres puntos a Segovia o Salamanca . Más tarde, aparecerán también los tres puntos ●●● marca que es común bajo Fernando IV, pero que sin embargo y para complicar aun más las cosas no aparece bajo el hijo de Alfonso y padre de este último Sancho IV.  Ello significa que, en contra de lo que expuse en un primer momento y por mor al error de atribucion existente en algunos catalogos que incluyen los tres puntos bajo Alfonso X, estos nunca coexistieron con la marca S puntuada, lo que nos lleva concluir que estaríamos ante dos cecas distintas y no tres. La teoría de las tres cecas (Sevilla S, Salamanca -según algunos-y Segovia●●●) es muy controvertida y realmente improvable, ya que Salamanca no acuñaba moneda desde los tiempos del antiguo Reino de León con Fernando ll y quizas Alfonso IX  -en este caso y supuestamente bajo la marca E de Elmantica, como veremos mas abajo- y no existe mayor prueba de que lo hiciera durante la vigencia del ya unificado Reino de Castilla y León hasta mucho después (con Enrique II y marca S A), y la clara puntuacion con tres puntos y no dos junto a la S, como se pensaba (lo cual ha podido comprobarse con la aparicion de dineros de mayor calidad y conservacion) sería la forma de diferenciar las dos cecas S quizás en alusión representativa al famoso acueducto de Segovia.

Dinero de Alfonso X, con S y los tres punos
Segovia


Para mi la marca de los tres puntos ●●● que se generaliza posteriormente en los dineros de Fernándo IV, indicaría tambien Segovia. como ya estableció Orol Pernas y otros autores que le siguieron, quizás como una evolución de la S puntuada en evitacion de posibles confusiones, mayor facilidad de identificación o simplemente por  motivos prácticos y como una forma alusiva y esquemática del acueducto que en reinados posteriores sería la marca de ceca de la ciudad. En todo caso seria una forma de diferenciarse de la S sevillana.

Dinero de Fernándo IV marca tres puntos
Segovia


Recientemente A. Roma Valdés en sus trabajos argumenta que la marca de los tres puntos hay que atribuirla indudablemente a León, bajo el argumento de que si esta ceca de gran importancia en aquel tiempo no aparecía en los dineros de Férnándo IV bajo su forma habitual (L) debía de haber marcado con estos tres puntos, todo ello en base a la gran cantidad de piezas que aparecen de esta marca, lo que sin duda les haría tributarias de haber sido acuñadas en León, única ceca que, como decimos, no aparece en este reinado. Sin embargo, de un examen histórico del la época la verdad es que yo encuentro muy razonable la circunstancia de que León no acuñase bajo el reinado del Emplazado, ya que hay que tener en cuenta que durante los primeros años de este rey, concretamente en 1296 el infante Juan (hermano del Sancho IV y tio de Fernando) se coronó Rey de León, ciudad que siempre le fue partidaría y en la que -como recientemente han senalado autores como Leon-España- llegó a acuñar moneda propia (el controvertido dinero I REX LEGIONIS). Posteriormente a su renuncia en 1301, la relación de Fernando IV con esta ciudad fue mínima.  Por todo ello, es perfectamente asumible que en su reindo no existan piezas de León, y los tres puntos quedarian sin problema para Segovia, ciudad también de cierta importancia en la época.
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Por último referir que existe constancia documental de que Salamanca  (la tercera ceca en esta discordia) comienza sus acuñaciones desde el primer momento de existencia del Reino de León como independiente del de Castilla. Con Fernándo II, (1157-1188) parece que se acuñaron los primeros maravedis de oro o morabetinos cristianos en esta ciudad, junto con León y Santiago. Se atribuye a Salamanca en ese primer momento (con Fernándo II y Alfonso IX) la marca del puente que representaría el puente romano de la ciudad. Aunque también se atribuye mayoritariamente a Salamanca la letra E, que aparece poco después en los dineros del león y cruz floreada de Alfonso IX, y que señalaría la ceca de Elmantica, forma antigua del nombre de Salamanca. Este hecho no está claro ni contrastado, y algunos autores piensan que esta letra haría referencia a distintos puntos temporales de acuñación de Extrema durii- Extremadura -tales como Siguenza o Ciudad Rodrigo-, que irian cambiando según avanzaba la reconquista. Sin embargo, como ya apuntaba, no existe constancia de que esta ciudad acuñara moneda despues de la unión definitiva de los Reinos de León y Castilla con Fernando III El Santo, hasta ya bien entrado el siglo XIV con los Tratamara y marca de ceca S A.
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